Todo comenzó con un mensaje de WhatsApp. «El campo se muere«. El hastío de los agricultores, ganaderos y pescadores españoles, que han visto cómo sus colegas europeos han sacado a las calles sus tractores en protesta por una legislación europea que lleva ya demasiados años obligándoles a reducir sus producciones y más aún sus beneficios, se contagió rápidamente de teléfono a teléfono.

SOS Rural reclama en el Senado instrumentos legales que prioricen los suelos degradados para instalar parques fotovoltaicos
El despliegue de usos no agrarios, como las instalaciones fotovoltaicas, superará las 100.000 hectáreas —de zonas fértiles en su mayoría— para 2030, mientras 2,32 millones de hectáreas están abandonadas y sin aprovechamiento —según el MAPA—. “Hacen falta de forma...
