Artículo de Opinión
A los españoles les duele cada olivo. El plan de la Junta de Andalucía de arrancar miles de ellos, muchos de ellos centenarios, para sustituirlos por placas fotovoltaicas, es intolerable. Porque estamos hablando de mucho más que de árboles. Estamos hablando de historia, de identidad, de economía…
Durante mi reunión con el consejero de Industria andaluz para abordar esta locura, he comprobado que el cambio, o viene de la sociedad civil, o no vendrá. Cuando le he pedido al político si se comprometía a una moratoria ha echado balones fuera y se ha negado a adquirir compromiso alguno. Pero en SOS Rural no nos conformamos con un ‘no’ por respuesta.
Vamos a seguir trabajando para que esto se pare, no solo en Andalucía, sino en toda España. Basta de destruir el suelo que nos da de comer en nombre de la transición ecológica.
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