La Junta de Andalucía respalda la tala de olivos tradicionales en Jaén para instalar plantas solares fotovoltaicas, y se niega a tomar cualquier medida que detenga estos proyectos. El Gobierno de Moreno Bonilla afirma en una carta enviada a SOS Rural que esta iniciativa cuenta con apoyo social y está en consonancia con la ley. Frente a ello, SOS Rural, plataforma en defensa del medio rural, ha reunido más de 122.000 firmas en contra de la tala de olivos, denunciando expropiaciones forzosas y calificando la legislación empleada por la Junta como “profundamente inmoral”.
“La Junta nos argumenta que la tala de olivos cuenta con el apoyo de la sociedad y que se ajusta a la ley”, asegura Natalia Corbalán, portavoz nacional de SOS Rural, “pero le recordamos que llevamos más de 122.000 firmas en nuestra campaña contra la tala, que hay muchos propietarios a quienes les han expropiado forzosamente sus olivos y que esa ley en la que se escuda el Gobierno de Moreno es profundamente inmoral”. Esta organización exige a la Consejería de Sostenibilidad y Medioambiente que apruebe el plan propuesto por el Ayuntamiento de Lopera, para suspender temporalmente la concesión de nuevas licencias de parques solares, frenando así la destrucción de olivares tradicionales.
En el plano legislativo, desde SOS Rural se señala que el Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía (POTA), vigente desde 2006 y actualizado en 2021, ignora las sensibilidades ecológicas del ámbito rural. “El desarrollo de las instalaciones energéticas no se ordena ni limita, por ejemplo, a los terrenos degradados, improductivos, abandonados o sin aprovechamiento”, denuncia Manuel Fernández, abogado de la Asociación Ecología y Libertad, “hasta el punto de que el artículo 21.1 de la LISTA establece que el uso de energías renovables en suelo rústico tiene carácter ordinario”.
SOS Rural y la plataforma Campiña Norte han llevado su protesta ante la IV Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo de la ONU, celebrada en Sevilla, para alertar sobre un modelo de transición energética que, bajo el discurso de sostenibilidad, “amenaza gravemente el patrimonio paisajístico, cultural y económico de Andalucía”, explica Corbalán. “Energías renovables sí, pero no así”, concluye. La protesta ha sido pacífica y se ha llevado a cabo frente a una fuerte presencia policial que tiene acordonada gran parte de la ciudad por la cumbre de Naciones Unidas.