Natalia Corbalán, portavoz nacional del movimiento SOS Rural, denuncia en esta entrevista el grave impacto social, económico y medioambiental provocado por la sustitución de cultivos tradicionales como el olivar por proyectos fotovoltaicos en diversas regiones españolas, especialmente en Andalucía. Señala que estas iniciativas están llevando al arranque forzoso de olivos centenarios en municipios como Lopera, Marmolejo y Arjona, amparadas en declaraciones oficiales de supuesta utilidad pública, lo que para Corbalán constituye un auténtico “olivicidio”. Frente a esto, SOS Rural ha lanzado una campaña ciudadana que ya supera las 120.000 firmas, exigiendo respeto y protección para las tierras agrícolas de alto valor.
Además, Corbalán alerta de la entrada masiva y descontrolada de productos agrícolas de terceros países como Túnez y Marruecos, que no cumplen los estrictos estándares sanitarios, laborales y medioambientales europeos. Considera que esta competencia desleal, permitida por una legislación europea demasiado flexible, está dañando gravemente al sector primario español y pone en riesgo la soberanía alimentaria nacional. Reclama, por tanto, un marco normativo sólido para impedir la importación de productos que no cumplan las mismas exigencias que los europeos.
Por último, aunque defiende la necesidad de avanzar hacia energías renovables, Corbalán subraya que no puede hacerse a costa de sacrificar la agricultura ni la producción nacional. Denuncia la situación en regiones como Murcia, Valencia o Extremadura, donde también se está sustituyendo suelo agrícola por instalaciones energéticas, poniendo en peligro la capacidad productiva y elevando los costes de la cesta de la compra. Por ello, SOS Rural aboga por un equilibrio que permita compatibilizar la protección del paisaje agrícola con una transición energética sostenible y responsable.