- Las instalaciones La Balsa y La Cascada, promovidas con dinero alemán por la empresa Chopo Desarrollo España, prevén destruir 340 hectáreas de alto valor agrario en Novelda, Monforte del Cid, Aspe y Agost.
- Más de 13.000 personas dependen del sector de la uva embolsada del Vinalopó, cuya superficie de cultivo —bajo la Denominación de Origen Protegida— asciende a más de 2.000 hectáreas y genera más de 30 millones de euros.
- SOS Rural ha iniciado una recogida de firmas dirigida al MITECO para reclamar que no se autoricen los proyectos La Balsa y La Cascada en estos términos.
- “La defensa del Medio Vinalopó no es solo una cuestión local, se trata de la protección del patrimonio natural, agrícola, cultural y humano que pertenece a todos los españoles”, reflexiona la portavoz de SOS Rural, Natalia Corbalán.
- “La lucha contra el cambio climático es necesaria, pero debe ser compatible con la protección de los espacios agrícolas productivos, la biodiversidad y el bienestar de las comunidades locales”, enfatiza Margarita Fernández, presidenta de E&L.
Alicante, 6 de julio de 2026. – La alianza entre SOS Rural y la Asociación Ecología y Libertad (E&L) ha anunciado la adopción de todas las medidas legales necesarias para detener las dos macroplantas fotovoltaicas —La Balsa y La Cascada— que, con inversión alemana, amenazan con destruir terrenos vivos de altísimo valor agrícola por un tamaño equivalente a 476 campos de fútbol —340 hectáreas— en las localidades de Novelda, Monforte del Cid, Aspe y Agost, en el Medio Vinalopó alicantino.
Los proyectos, promovidos por la empresa Chopo Desarrollo España, arrasarán tierras fértiles donde se cultiva la uva de mesa del Vinalopó, producto con Denominación de Origen Protegida (DO) estratégico para los pueblos afectados. “Estamos hablando de tierras cultivadas y cuidadas durante generaciones por familias agricultoras, que han configurado un territorio único, reconocido y clave para las economías locales”, destaca Natalia Corbalán, portavoz nacional de SOS Rural.
En este sentido, más de 13.000 personas dependen de un sector, el de la uva embolsada del Vinalopó, cuya superficie de cultivo —inscrita bajo la DO— asciende a algo más de 2.000 hectáreas y que genera cada año más de 30 millones de euros —según los datos de la Conselleria de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca—.
Para sumar presión ciudadana a la vía administrativa y judicial, SOS Rural ha iniciado una recogida de firmas dirigida al MITECO para reclamar que no se autoricen los proyectos La Balsa y La Cascada en estos términos, e invita a la ciudadanía a sumarse a esta petición.
Maquinaria jurídica en marcha
De este modo, SOS Rural y E&L han iniciado su defensa de estos suelos vivos de alto valor agrícola con la presentación de alegaciones, si bien aseguran que activarán toda la maquinaria jurídica que haga falta para evitar que decenas de hectáreas de viñedos centenarios y cultivos frutales, que representan la historia, la cultura y el esfuerzo de generaciones de agricultores del Medio Vinalopó, perezcan en pocos meses y de forma irreversible bajo bloques de hormigón y placas solares. “La lucha contra el cambio climático es necesaria, pero debe ser compatible con la protección de los espacios agrícolas productivos, la biodiversidad y el bienestar de las comunidades locales”, enfatiza Margarita Fernández, presidenta de E&L.
A esta destrucción del patrimonio agrícola, que amenaza el futuro económico de la comarca, se une el daño irreparable a un corredor migratorio vital para cerca de 70 especies de aves catalogadas, que habitan este ecosistema diverso. “La fragmentación y alteración de estos espacios supondría una pérdida que no tendría vuelta atrás para especies que encuentran aquí refugio, alimento y zonas de reproducción”, explica Fernández.
Apoyo de toda la sociedad
“Nos encontramos ante una decisión, la de seguir adelante con las plantas fotovoltaicas o detener su construcción, que marcará el futuro de una comarca agrícola clave como es el Medio Vinalopó, ya que lo que hoy se autorice condicionará el paisaje, la economía y el patrimonio natural que heredarán las próximas generaciones”, recalca la portavoz nacional de SOS Rural.
En este contexto, SOS Rural y E&L aseguran que “aún estamos a tiempo de detener este sinsentido en el Medio Vinalopó, fruto de la falta de ordenación del territorio”, e insta a los ciudadanos a reflexionar sobre las consecuencias reales que deberá asumir España ante proyectos de esta magnitud. “La defensa del Medio Vinalopó no es solo una cuestión local, se trata de la protección del patrimonio natural, agrícola, cultural y humano que pertenece a todos los españoles”, reflexiona Corbalán.
En este sentido, la portavoz nacional de SOS Rural reclama el apoyo de toda la sociedad española para que la energía renovable y la conservación del territorio vayan de la mano. “El progreso no puede medirse en megavatios, debe medirse en la capacidad de preservar los paisajes, la biodiversidad y las actividades económicas que hacen posible la vida en nuestros pueblos”, sentencia la portavoz de SOS Rural.
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